La evaluación psicológica está en los seis procesos: Carabineros, PDI, Gendarmería, Ejército, Armada y FACh. Practicarla una vez te sirve para todas.
Las pruebas reales son cronometradas: sin reloj, un simulador no simula nada. Cada respuesta viene con su explicación, que es lo que de verdad enseña.
Cada página explica en qué etapa del proceso aparece la evaluación y qué mide, con el mismo simulador.
Para preguntar y avisarse entre postulantes cuando se abren los procesos. Lee las reglas antes de entrar.
Las marcadas con ∞ se generan por reglas: banco infinito, nunca se repiten.
Ítems recién producidos por reglas, con la respuesta ya marcada. Sirve para revisar la calidad: cada figura debería tener una sola solución posible y una explicación que se sostenga. Recarga para ver ítems nuevos.
Chile tiene seis instituciones que forman personal: tres policías —Carabineros, Gendarmería y la Policía de Investigaciones— y tres Fuerzas Armadas —Ejército, Armada y Fuerza Aérea—. Sus procesos se parecen menos de lo que la gente cree, salvo en un punto.
Las tres policías no toman examen de materias. No hay prueba de matemáticas, lenguaje ni historia. Su único filtro intelectual es la evaluación psicológica, y por eso concentra tanta presión: es la etapa donde queda fuera más gente.
Las tres Fuerzas Armadas sí toman prueba de conocimientos de matemáticas y lenguaje, además de la psicológica. Quien se prepara solo con psicotécnico llega con la mitad del trabajo hecho.
La consecuencia práctica es la que ordena este sitio entero: la evaluación psicológica está en los seis procesos. Practicarla una vez te sirve para cualquiera de ellos, y es lo único que puedes entrenar antes de decidir a cuál postular.
Una evaluación psicológica de admisión tiene dos partes que funcionan de manera opuesta, y confundirlas es el error más caro que se comete al prepararse.
La primera son pruebas de habilidades: razonamiento verbal y numérico, series, matrices, atención perceptual, lógica y comprensión lectora, todas contra reloj. Esta parte sí mejora con práctica, y es la que entrena este simulador.
La segunda son cuestionarios de personalidad. Miden rasgos, no conocimientos, y no se entrenan. Acá se tratan solo de forma informativa.
No aprendes contenidos nuevos: aprendes a reconocer el formato. La primera vez que ves una matriz de figuras gastas la mitad del tiempo entendiendo qué te preguntan. La décima vez ese costo desaparece y el tiempo completo se va en resolver.
Ese ahorro es real y medible, y es todo lo que un simulador honesto puede ofrecerte. Por eso acá cada pregunta viene con la explicación de por qué la respuesta correcta lo es y qué error induce cada alternativa incorrecta.
El banco tiene 300 preguntas escritas a mano, repartidas en series numéricas, razonamiento matemático, analogías verbales, razonamiento lógico verbal, vocabulario y comprensión lectora. Ninguna proviene de un examen real ni de otro sitio.
Las categorías marcadas con ∞ —matrices, series de figuras, rotación espacial y atención perceptual— se generan por reglas, así que no se repiten nunca. Cada distractor representa un error de razonamiento concreto, y la explicación lo nombra.
Las respuestas correctas están repartidas en partes iguales entre las cuatro posiciones. Suena a detalle menor y no lo es: en la primera versión el 64% caía en la B, y alguien marcando siempre la misma letra sacaba 64% sin leer nada.